La Medalla de Extremadura para Barrancos

La localidad portuguesa de Barrancos, lindando con el extremo suroeste de Extremadura, encarna la profunda relación entre uno y otro lado de la Raya. En Barrancos se habla el barranqueño, un dialecto mixto entre el portugués y el español, y sus tradiciones y sus gentes expresan el mestizaje de los dos pueblos. En septiembre de 1936 sus habitantes acogieron a un millar de refugiados extremeños que huían de la guerra civil y los pusieron a salvo. La concesión de la medalla de Extremadura a Barrancos no sólo sería un gesto de agradecimiento; sería también un símbolo más del hermanamiento entre Extremadura y Portugal.

El título de este post es un deseo y es una petición. Y la cita anterior es el encabezamiento del grupo Facebook para la solicitud de la Medalla de Extremadura a este pueblo de Portugal. Así que si en el resto del post consigo convencerte pincha sobre el enlace y únete a dicha petición al Gobierno de Extremadura.

Barrancos es una pequeña población portuguesa fronteriza con Extremadura que apenas ahora tiene 2.000 habitantes y en 1936 tenía unos 3.000.

Durante la Guerra Civil Española las trompas franquistas alzadas contra la República subieron por la Ruta de la Plata desde Sevilla y bajaban por dicha vía desde Castilla León hasta unirse en Mérida desde donde marcharon a Badajoz y posteriormente prendieron camino a la conquista de Madrid.

Tras conquistar Sevilla, Huelva, los pueblos que quedaban a los costados de la vía de la Plata, Mérida y Badajoz, quedó una bolsa republicana en la zona de Llerena, Jerez de los Caballeros y Villanueva del Fresno entre otras localidades hasta la frontera portuguesa.

Tras conquistar las anteriores localidades y marchar el frente hacia Madrid, las tropas que quedaron en zona pacense se dedicaron a la conquista de esta zona y a la represión de sus gentes. Las gentes de estos pueblos para intentar salvar sus vidas y las de sus familiares solo tuvieron dos posibilidades: atravesar la zona franquista e ira hacia levante a zona republicana, huida que pasó a la historia con el nombre de “La Columna de los 8.000” con trágico final para la gran mayoría de ellos como muy bien cuenta el documental que lleva igual nombre que este trágico episodio: “La Columna de los 8.000” de Producciones Mortimer.

La otra posibilidad fue huir hacia Portugal. Portugal entonces se encontraba bajo la dictadura de Salazar y apoyaba tanto moral como económica y militarmente el alzamiento franquista. Y su frontera era muy vigilada, y todo republicano español detenido en dicho país era inmediatamente entregado a la policía española quien sin necesidad de juicio justo aplicaba normalmente la pena capital.

En Septiembre de 1936 unos 1.000 extremeños y algunos andaluces quisieron cruzar la frontera portuguesa mientras eran perseguidos y disparados por los franquistas. A su llegada a la frontera eran esperados por los guardia de frontera portuguesa que en principio no les dejó traspasarla, aunque tras ver el peligro que estas personas corrían se les dejó atravesar el pequeño río Ardilas y se los situó en su rivera portuguesa. Los sublevados españoles, incluso, seguían disparando desde lado español contra el lado portugués.

Estos más de 1.000 extremeños fueron protegidos por el teniente de carabineros Antonio Augusto de Seixas, los seis hombres que tenia a su mando y el pueblo de Barrancos, durante varias semanas en dos campos de concentración improvisados, hasta que el gobierno portugués los trasladó hacia Lisboa y allí los embarcó en el buque Niassa rumbo a Tarragona.

Estos dos campos de refugiados eran: el Campo de Refugiados de Cortadinha del que se informó al gobierno de Portugal y por tanto se oficializó, y el Campo de Refugiado de Russiana, clandestino y con unas 300 personas, del que el gobierno salazarista nunca tuvo conocimiento de su existencia por lo que su mantenimiento solo pudo ser gracias a los barranqueños que durante más de un mes intentaron hacer más humana y cómoda la estancia de los refugiados españoles sin apenas tener incluso para ellos.

Esto le costó el puesto y pasar a la reserva al teniente Antonio Augusto de Seixas, pero también el agradecimiento de aquellos republicanos, de sus familias, sus pueblos y de aquellos que tiempo después conocemos dicha historia. Y esperemos que muy en breve el agradecimiento del pueblo de Extremadura materializado en la entrega del mayor de sus símbolos: la Medalla de Extremadura.

La historia de estos republicanos es más larga y con muchos más detalles, por lo que si quieren completarla les aconsejo que vean el documental de Producciones Mortimer: “Los Refugiados de Barrancos” estrenado a finales del año pasado y que tras su emisión en algunas localidades ha supuesto el surgimiento de este movimiento social de petición de la Medalla. El documental es espectacular por el tratamiento del tema, por su factura, por su fotografía, y demás.

Y termino este post con otra cita, con las palabras que dijo el Teniente Antonio Augusto de Seixas de porqué ayudó a los refugiados por encima de la oposición del Gobierno de su país y que resume esta historia:

Yo no soy fascista, yo no soy de izquierda, pero veo que lo que Franco viene haciendo es una injusticia.

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