Ibarrísimo XIV

¿Por qué provocan tanto revuelo las manifestaciones convocadas por los prelados de la Iglesia católica? El Gobierno y el PSOE llevan mal los disgustos que durante esta legislatura les han proporcionado los jefes de la Iglesia verdadera. (….)

Algunos se duelen de que a los socialistas, y no al PP, los jefes de esa Iglesia les recriminen sus leyes y sus apuestas por la moral y la libertad, sin llegar a entender que en cuestiones de moral y de fe cristiana, la voz de un socialista que se reclama católico o cristiano es una voz en la Iglesia Católica, mientras que la voz de los obispos y cardenales es la voz de la Iglesia.

La Iglesia católica cuando habla de verdad lo hace a través de sus portavoces cualificados, mientras que los católicos que hablan -sean de izquierdas o de derechas- simplemente transmiten opiniones personales que, pudiendo estar más o menos próximas a la verdad oficial, no dejan de ser variantes sobre lo accidental, ya que en lo importante y sustancial todos están de acuerdo (Dios creó el mundo, la resurrección de los muertos, Dios hecho hombre para la salvación de la humanidad…). (….)

Normalmente, la derecha política democrática acepta y está a favor del poder de la Iglesia católica; por el contrario, la izquierda socialista tiene la tendencia a enfrentarlo y a ponerse en contra. Pero ese enfrentamiento nunca acaba en ruptura porque, en el fondo, la mayoría de sus votantes y militantes saben que se están posicionando contra la única y verdadera religión. (….)

¿Cuál hubiera sido la respuesta de políticos, gobernantes y periodistas si, en lugar de juntarse dos cientos de miles de adeptos y jefes de la Iglesia verdadera, se hubieran reunido cinco millones de fieles y jefes de otras religiones -falsas, por supuesto-, reclamando al poder institucional que se legisle para despenalizar la ablación de clítoris o que se impida a los profesionales de nuestro sistema sanitario transfusiones de sangre a enfermos que no lo autoricen por sus creencias religiosas -falsas, evidentemente-? El Gobierno hubiera sonreído, la prensa los hubiera ignorado o minimizado y los legisladores se hubieran aprestado a llenar más la mochila de nuestros escolares con otra asignatura alternativa a la de la religión verdadera. Lo dicho, o todas falsas o todas verdaderas; pero mientras sigamos considerando verdadera a una sola de ellas, los que la acepten como tal que apechuguen con las consecuencias.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra
Presidente de la Junta de Extremadura entre 1982 y 2007
Artículo publicado en elpaís.com y Jose Marí se me adelantó.

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2 Respuestas a “Ibarrísimo XIV

  1. Creo que la iglesia agoniza por el dolor de pérdida de feligreses, que no de fieles. Cuanto mejor sería que escucharan a todos aquellos que quieren creer en la tendencia apostólica y romana y, que al final sólo pueden coincidir en cuestión de fé y no legitiman a un ex-ss como portavoz, y mucho menos como representante de dios en la tierra.
    Supongo que al final todo es política y la lucha interna por el poder hace romper con lo terrenal y con el pueblo.
    Amen

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