Una extremeña y los chamanes

Este sábado estuve en unas jornadas sobre cooperación en el Castro Celta de Aldeacentenera. Y allí fue donde conocí a una persona de esas que te remueven y descolocan todo eso que llevas en la cabeza y que tu creías tan perfecto.

Después de comer, comenzó una charla sobre experiencias en el mundo de la cooperación. Estaban hablando dos payasos, dos miembros de Payasos Sin Frontera de Extremadura, cuyo única intención en este mundo es intentar hacer sonreir a aquellos niños y no tan niños que hace mucho que no lo hacen, incluso alguno no lo habrá hecho nunca. Tan poco pero tanto!!

Estaban comenzando a hablar cuando llegó Toni López. La educación la hizo no interrumpir si apenas saludo haciendo un gesto de buenas tardes con la cabeza. Tras la conclusión de la mesa de experiencia comenzó ella a hablar.

Empieza a hablar de ella. Es médico, especialista en Enfermedades Tropicales y trabaja en Brasil. Lógico. Sigue hablando, da la impresión que lo que ella hace lo haría cualquiera, parece que hay miles de ellas, joder, lo cuenta tan normal que te hace pensar que piensas que su profesión y su trabajo es otro más de los muchos que existen en este mundo.

Sin importancia ninguna sigue hablando de su vida. Trabaja en la zona del Amazonas, bueno también vive en el Amazonas. Trabaja en un hospital y vive en un hospital. El hospital está en el Amazonas. Su oficina abarca unos 3.600 kilómetros, más de 2.800 de ellos navegables.

Concretando algo más: el hospital está sobre el rio Amazonas. Ella vive y trabaja sobre un barco hospital y recorre durante todos los días del año el Amazonas de arriba a bajo, yendo de una aldea, de una tribu a otra visitando, atendiendo e intentando curar a los indigenas, enfermedades algunas desaparecidas hace 200 años en Europa, otras aún casí sin nombre, otras sin saber ni siquiera como se producen, como son provocadas, otras posiblemente aún no son ni enfermedades porque las grandes farmaceuticas ni saben que existen enfermos de eso. Pero eso, para ella, no tiene importancia, lo hace todos los días, es su vida. La malaria, la lepra, el purú-purú o la enfermedad de Jorge Lobo, todas endémicas de esta zona.

Afirma que trabajar con los Chamanes indigenas no sólo es fácil sino que además es útil para ella, para ellos y para los habitantes del Amazonas. Ella forma parte de la Asociación Comité Ipiranga.

También desde dicha asociación gestionan el Hospital Tropical de Manaos, que ha construido el gobierno brasileño y que atiende a una población de tan sólo tres millones de personas.

Me quedo con una frase de todo lo que nos dijo: “Es duro decirlo, pero al Amazonas lo está salvando la malaria”. Y es que afirma con una cara con algo de resignación que gracias a enfermedades como la malaria hace que las grandes constructoras y sus trabajadores tengan grandes reparos para entrar en la selva a destruir y construir autopistas y demás.

Venía de Italia, de no se que Universidad de dar clases, y se iba a Lisboa a unas jornadas internacionales de algo. Le llamaron hace poco alguien relacionado con un famoso torero español porque posiblemente tenía el denge, y si lo tenía. Pero ella estas cosas las hace en su tiempo libre.

Su trabajo lo hace casí sin recursos. Utiliza el trueque, si tu quieres que ella y su equipo te forme, al nivel que sea, simplemente tienes que aportar tu algo, ya sea formación o dinero, dinero que no es para ella, sino para sus enfermos.

Antonia López es Medalla de Extremadura 2002 y Premio a la Cooperación para el Desarrollo 2006. Eso para mi es normal, para ella es simplemente anecdótico.

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