Varíssimo IV

Extremadura es la consecuencia del trabajo de todos y a pesar de las grandes transformaciones que se han producido, no debemos decir nunca que ha cambiado tanto como para no seguir cambiándola. En Extremadura somos expertos en hablar poco y trabajar mucho, porque hemos entendido siempre que hacer es la mejor manera de decir. Esa es la Extremadura de la responsabilidad. (…)

Conscientes de que Extremadura no es una ideología, sino nosotros, nuestra casa, el espacio que compartimos, algo que existe y que nos une con lazos invisibles, hecha con los granitos de arena o con grandes piedras de nuestro granito, cada uno según sus posibilidades. Sin olvidar nunca que puede ser y sentirse extremeño quien reúna un solo requisito, quererlo ser. (…)

Conviene recordar a quienes culpan al Estado cuando se les va luz, que a nosotros se nos fue algo mucho más importante que los vatios y los kilovatios, se nos fueron las personas buscando algo de luz en sus vidas. Que estaríamos encantados de haber padecido este verano retrasos en unos trenes de cercanias que no tenemos, por las obras del AVE o retenciones en unas autopistas que existían desde cuando aquí empezábamos a poner arcén en las carreteras. Porque la falta de luz se resuelve en un día con generadores; pero la ausencia de personas sólo se resuelve en muchos años; con inconformismo, sin resignación, con trabajo y sin rencor. (…)

Y no podemos hablar de Extremadura sin hablar de los extremeños. Este año propongo que hablemos de las extremeñas, de nuestras abuelas, de nuestras madres, de nuestras hijas, de todas esas mujeres que trabajan dentro o fuera de casa, o dentro y fuera de casa, que tienen todavía difícil conciliar la vida familiar y laboral, quizás porque aún nos falta mucho en la sociedad actual para entender la verdadera igualdad de oportunidades.

Son mujeres y extremeñas, niñas, jóvenes, adultas, mayores y muy mayores. Tienen nombres y problemas cotidianos y esperanzas de futuro.

Una de ellas se llama María, tiene 92 años y vive en una residencia de mayores de la Vera. Tras 64 años de matrimonio, se prepara ahora para vivir sin su marido, compañero y amigo que falleció hace un mes. Tiene tres hijos. Uno vive en Plasencia, otra en Coria y la tercera en el pueblo, pero tiene dos hijos y dos nietos.

Rosa tiene 64 años, vive en Cáceres y es abuela de tres nietos. Cada mañana lleva a dos de ellos a la escuela porque su hija trabaja fuera de casa y no puede. A mediodía los recoge, les da de comer y los devuelve a su casa cuando los padres regresan del trabajo.

Pilar, es empresaria y presidenta de una Federación de Empresarios. No le ha sido nada fácil ser empresaria, madre y tener un puesto de responsabilidad.

Sagrario es administrativa. Tiene una hija y está embarazada. Ya piensa como se las va arreglar con los dos. Se ha ido a vivir a un piso porque estaba cerca de un colegio con comedor.

Luisa vive en un pueblo de las Vegas Altas del Guadiana. No pudo estudiar. Cada mañana va a trabajar cuando la campaña de la fruta se lo permite.

Eva es médico y lo que peor lleva son las guardias. Las de los fines de semana las lleva mejor pero los días de diario dependen de los abuelos. Sus padres se han jubilado y se van a vivir a su lado, para ayudarles.

Ilda es ecuatoriana, vive en Badajoz, cuida de una señora desde hace años y espera traerse a su familia en cuanto pueda.

Concha es profesora en un pueblo de la comarca de Mérida. Tiene 58 años, lleva 34 años dando clases y las ha compartido con criar a tres hijos y ahora colabora con un nieto.

Adela es ama de casa, ha sido alcaldesa de su pueblo muchos años cuando la gente se preguntaba: qué hacía una mujer en un puesto de hombres.

Isabel es ama de casa, de Olivenza, y esboza una sonrisa cuando le preguntan si trabaja o no.

Caty es una sindicalista de Tierra de Barros que trabaja desde una organización agraria, tiene su familia y significa la presencia de una mujer en un mundo reservado para hombres.

Marisa es joven, tiene 29 años y gestiona ya un hotel rural en Sierra de Gata.

Lola, Mª Dolores, Leonor, Mª Jesús, Eva, Pilar son miembros del Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura. Todas son mujeres que luchan cada día en un mundo que camina hacia la igualdad, pero al que le queda mucho por recorrer, sobre todo, si tenemos presente, la macabra cifra de mujeres que este año, una vez más, han sido víctimas de la violencia de género, de una violencia machista que no parará hasta que esta sociedad no consiga que hombres y mujeres se miren y se vean de igual a igual.

Ayer nació Cristina en el Hospital de Coria. Cristina ha nacido en una Extremadura nueva. Cristina tendrá unas oportunidades que sus abuelas ni soñaron y su madre empieza a poder alcanzar.

Hagamos, entre todos, que definitivamente haber nacido mujer no signifique un mayor esfuerzo. (…)

Y, por favor, intentemos ser siempre felices con moderación.

Guillermo Fernández Vara
Presidente de la Junta de Extremadura
en su discurso del Día de Extremadura.

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Nota: casualidades de la vida, la adaptación de los anteriores Ibarrisimos al actual presidente de la Junta de Extremadura sería varíssimo, demasiado similar a la palabra portuguesa: veríssimo que significa “algo muy verdadero”, por lo que después de varios intentos de desvincular y buscar algún titulo original para los discursos de Fernández Vara en este blog, pues volvemos a los origenes. Sí es que como lo de siempre …..

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Una respuesta a “Varíssimo IV

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