Ciudadanos con Educación

(Es domingo. El reloj del campanario marca la una de la tarde. Los feligreses abandonan ya el templo después de cumplir debidamente con el mandamiento católico de la eucaristía dominical.
El sofocante calor del mes de julio agobia a los feligreses que comienzan a formar corrillos y a charlar animadamente en el atrio.)

Hortensia: ¡Juana! ¡Juana! ¡Espera!

Juana: ¿Qué pasa, mujé? ¿Por qué vienes tan sofocá?

Hortensia: ¡Ay, hija! ¡No sabes qué disgusto traigo!

Juana: Pero, ¿qué te pasa? ¿ha ocurrío alguna desgracia? ¡Suéltalo ya de una vez!

Hortensia: ¡Los rojos, Juani! ¡Otra vez los rojos!

Juana: ¿Qué han hecho ahora?

Hortensia: Pues, mira. Vengo de hablá con el señó párroco. Fui a la sacristía a pagá unas misas pa’mi difunto Andrés y Don Honesto me ha estao contando tó. Por lo visto, el Zapatero…

Juana: ¿El zapatero? ¿El señó Julián? ¿Ese es rojo? ¡Bendito sea Dios! ¡Ya no vuelvo a la zapatería!

Hortensia: ¡Que no, Juani! ¡Ese zapatero no! ¡Zapatero, el otro, el presiente!

Juana: Ah, bueno mujer. ¡Qué susto me habías dao!

Hortensia: Bueno, por lo visto, el gobierno va a poné una asinatura nueva en las escuelas. Dice el señó Honesto que va a sé como un adoctrinamiento pa los niños…

Juana: ¿Un adoctrinamiento pa los niños? ¿Cómo las catequesis de la comunión?

Hortensia: Pues parecío, pero un adoctrinamiento malo, pa que tos los críos salgan rojos y ateos de la escuela…

Juana: ¡Alabao sea Cristo! ¿Qué me dices?

Hortensia: ¡Como lo oyes! Eso me ha dicho el señó Honesto ahora mismito. Se va a llamá Educación pa la Ciudadanía, y en ella se va a hablá de democracia, de libertad, de igualdad, ¡y de yo no sé cuántos disparates más! En los libros, por lo visto, van a poné que los mariquitas y las tortilleras son normales y que eso no es una enfermedá, que los hombres y las mujeres podemos hacé las mismas cosas… ¡date tú cuenta! Y va a sé una asinatura obligatoria pa tos los niños y niñas.

Juana: ¡Ay, madre! ¡El mi Pedro y la mi Lucía van a tener que estudiar esas barbaridades!

Hortensia: Y, además, me ha dicho el señó Honesto que también van a tené que aprendé cosas de las elecciones, de los votos y de toas esas cosas raras. Pero, yo escuché el otro día hablá a una mujer muy historiada en la radio, una tal Esperanza Guirre o algo así, y decía que esa nueva asinatura iba a sé como la antigua Formación pa la Espíritu Nacional, eso que estudiamos nosotras hace ya años y años…

Juana: Pues no creo yo que sea como esa mujé dice. En tiempos del Generalísimo, que en Dios lo tenga en su gloria, a nosotras no nos enseñaban ná de votar ni ná de eso… Eso lo hacía to él. ¡Fíjate como están cambiando las cosas, Hortensia!

Hortensia: Ya ves, hija. Esto es el mundo al revé. ¡Había que quitá a ese presiente! ¡Qué seguro que no va a misa ni ná!

Juana: Bueno, me voy pa casa, que tengo el cocido en el fuego y se me va a quemá…

Hortensia: ¡Espera, que hay más mujé! Por lo visto, hay una solución pa que los críos no den esa asinatura si los padres no quieren.

Juana: ¿Y qué se puede hacer?

Hortensia: Don Honesto dice que se puede objetá.

Juana: ¿Cómo dices? ¿Qué es eso?

Hortensia: Pues que se quieren poné autobuses pa que se traigan a los críos pa casa cuando hablen en las clases de esas barbaridades.

Juana: ¡Qué buena idea! ¡Yo a los míos los tengo que apuntá a eso! ¿Dónde se hace?

Hortensia: Yo no estoy muy enterá de esas cosas, pero creo que hay que hacé unos papeleos y tó en los juzgaos…

Juana: ¡Uy, que lío! ¡Dejáte, dejáte, que yo no tengo letras pa andarme con papeleos!

Hortensia: Don Honesto dice que como están las cosas de malas tenemos que hacé toas un esfuerzo pa’echá más dinero en el cepillo los domingos.

Juana: ¿Y pa qué más dinero?, si tiene ya la iglesia llena toa de oro…

Hortensia: ¡Ay, mujer, no seas así! Pues porque dice que los obispos y los altos cargos de la Iglesia están riñiendo mucho con el gobierno pa que no pongan esa asignatura y de algo tendrán que comé los pobres…

Juana: ¡Pues qué se vengan pa casa que yo hoy tengo cocido! Hasta mañana, Hortensia.

Hortensia: Hasta mañana, Juani, ¡Ve con Dios!

Visto en Extremaduraaldía, es una carta al director de Alberto Hidalgo.

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