Como ya es sabido, por la información publicada en los medio de información regionales, en la madrugada del pasado día 6, unos desconocidos incendiaron la obra titulada “Monumento a la Migración”, del artista Emilio González, donada al Ayuntamiento que presido para su pública exposición, tras haber estado expuesta temporalmente en el Museo de CáceresLa obra, una patera, adornada y recompuesta, y valorada en 30.000 euros, llegó a nosotros como un regalo cargado de simbolismo. Aldeacentenera ha sido un pueblo de emigrantes y de inmigrantes. Por ello, queríamos rendir tributo a ambos y recordarlos permanentemente en una rotonda de la travesía de la localidad; pero, cuando ya estaba todo casi concluso, unos desalmados le han prendido fuego.
Nos han quemado una parte del monumento, la patera, pero no nos podrán quemar las ilusiones y el compromiso de trabajar por un mundo mejor. El monumento, como el Ave Fénix, volverá a aletear en estas tierras para anunciar que aún existen seres humanos comprometidos con sus semejantes, y nada ni nadie podrá impedírnoslo. Ya tenemos casi hilvanado el nuevo monumento, en el que también se verá reflejada la cara oscura de las miserias humanas.
Aldeacentenera viene desarrollando programas de cooperación desde hace veinte años. Al principio, fueron actividades puntuales con grupos procedentes de Etiopía, Rumania, Somalia, Azerbaiyán…, siempre concertados desde el ayuntamiento con las asociaciones del pueblo.
Nuestro pueblo sufrió la sangría de la emigración desde hace más de sesenta años: Argentina, Cuba, Brasil, Alemania, Suiza, Francia, Madrid, Bermeo, San Sebastián, Barcelona… Nos quedamos en poco más de 1.000 habitantes sobre los 2.500 que censábamos antes.
Por otro lado, hemos visto volver a muchos de fuera para vivir aquí y tratar de levantar a sus familias desde esta humilde tierra; a ellos y a los que dejaron en sus lugares de origen.
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