Paeje que don Migué quiere que loh ciudadanoh de Badajoh jagamo como en la version altennativa del cuento de la Caperucita.
En verdá, no sé a que viene el revuelo poque la criatura noh cierre la única pihcina pública tol verano, si eh po nuehtro bien, pa que recuperemoh tradicioneh como la de inno a refrehcá al río, ni máh ni menoh queso eh lo que quiere, como siempre pensando en nuehtro bien.
Y eh que en Badajoh ya san perdío demasiás tradicioneh, y no eh cosa. Que una ciudah no debe perdelah, y menoh una tan buena como socializá (en el sentío de jacé relacioneh socialeh, no en el sentío rojuno, que eso quea pal señorito) a la orilla del Guadiana, como en aquel cuadro canunciaba la uhf jace ya unoh añoh. A lah mozah hay que cortejalah en El Pico, y no en el Vivero jaciendo el ganso con el coche, eh buen sitio pa que antiguoh compañeroh de obra se saluden, pa que lah mujereh vean lo viejah quehtan lah amigah del corte y confección y pa que vean el cacho culo can echao.
Que no joé, que noh pa mal lo de cerrá la Granailla. Perdonen uhtedeh el esabruto pero ehque me se jierve la sangre cuando oigo malablá sin sentío de don Migué.
Dende luego que pa recuperá lah tradicioneh de Badajo eh buena idea, lo malo eh que lo prosimo que quiera eh qye vayamoh a la calle San Lorenzo a por yelo y noh quite loh frigorificoh de lah casah, cavé como lehplica a mi mujé que sacabó lo de tené el conejo al frehco, canduve la otra noche de furtiveo y me traje uno pa jacé un arroh












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