Este es un post recopilatorio de todas las fotos de señales de tráfico curiosamente tuneadas que hice en Florencia:
- Calle cortada por un Cristo Crucificado
- Circulación Prohibida
- Dirección del amor obligatoria
- Prohibido parar de trabajar
- Dirección obligatoria para buena o mala gente
- Aparca como puedas si puedes
Otros posts del tema:



Pensando que iba a escribir sin saber de este último post es lo que se dice “venirle a huevo” a uno.
No soy bloger sino una asidua seguidora de buenos blogs y como no tengo tiempo para hacer uno he pensado escribir a alguien con pluma punzante y con “vehiculo” para llegar a la gente de razón.
Resumiendo: no soporto más la Extremadura de los reductores de velocidad. Cojo el coche todos los días y eso de sentir las suspensiones haciéndose polvo con cada inepto saltito hace que se me suba la sangre a la cabeza y mira que soy una persona pacífica.
No entendiendo porqué tenemos que pagar por una segunda vez el hecho de que los políticos compren los votos con el trabajo de los chapuceros de los pueblos. Ningún dichoso lomito es igual al otro – dudo de que haya dos iguales de esos de “creación propia” y proliferan a distancias indecentes uno del otro. Cada uno hizo como y donde le dio la gana, y ni tú aerodinámica, ni estudio sobre los impactos sobre los vehículos, ni leche.
A título de ejemplo, Valverde de Mérida es el exlibris del suprarealismo en carretera. Nunca he conseguido contar los lomos allí porque pierdo la cuenta y el colmo es que encuentras obstáculos de quitamiedo a quitamiedo o, mejor dicho, auténticos pasos de peatones (también se me ocurre Valdemorales ahora).
A parte de la farisaica preocupación por el peatón pienso que la verdadera razón de este sistema es enriquecer a las automociones y a los primos de los “telefonillos” (quien no sabe que es eso que mire “La escopeta nacional”).
Dudo de que no haya mejores métodos de disuadir a los que quieren hacer el tonto de que una localidad no es un circuito. Anda que si con las multas y trabajo a favor de la comunidad se tranquilizarían… Pero, hombre, ¿dónde para? Así pagarían unos pocos, mientras que de otra manera pagas porque el ayuntamiento paga, pagas las suspensiones, pagas el aire que respiras y el humor con el que llegas a los sitios.
Conclusión: quería saber si hay más personas que piensan cómo yo y si hay alguna manera de organizarnos contra el uso discrecional de los reductores de velocidad.
De momento voy a filmar la travesía de Valverde de Mérida, a ver que os parece.
Gracia por la atención y que disfruten de las vacaciones,
María
Ana, o María, o… creo que te equivocas de sitio donde denunciar eso.